viernes, 22 de junio de 2012

Las trilogías


Existen combinaciones de chakras que generan nuevos “conceptos más elevados”. Ahora hablaremos de las trilogías, es decir, las combinaciones de 3 chakras que se coordinan para operar como uno y alcanzar un fin más avanzado.

La trilogía de la vida – 
 consiste en la coordinación y cooperación mutua del 1, 2 y 3 chakra. La combinación del deseo de vivir, el deseo de procrear y el deseo de alimentarse generan un nuevo concepto; la vida.

La trilogía de la felicidad – 
 se produce de la armonización entre el 1,4 y 7 chakras. La alegría (rojo) del 1 chakra se combina con la serenidad (blanca) del 7 chakra, generando el color rosa pastel, el tinte de la felicidad. Este color se forma utilizando la línea energética vertical, es decir, el torrente energético que sube por la columna vertical, donde los dos chakras en lugar de llegar a una contracara como los demás se funden y conectan entre si a la altura del 4 chakra, (verde) el corazón. El secreto de esto es que para que la felicidad “emerja” inundando el aura el corazón debe estar lleno de amor, de lo contrario la formación del rosa se tornara en una experiencia dolorosa y vacía, que generará un gran dolor en lo profundo del alma para quien la experimente. 

La trilogía de la creación 
está formada por el 7, 8 y 9 chakras. El 7 (blanco) es el color de Dios, es decir de la conciencia que emerge de la unión completa de todo cuanto es. El 8 (plateado) es el color del deseo de concebir algo, por eso es común verlo en las mujeres embarazadas y en los hombres que saben serán padres. El 9 (dorado) es el color de la unicidad de nuestras almas. Muy en el fondo, todos somos dorados. Esta fue la trilogía original, de la cual tanto habla el cristianismo. “Padre, hijo y espíritu santo”, que son tres cosas y una a la vez. Este complejo que parece tan abstracto cuando uno se cabecea intentando visualizar tres manzanas que ocupan su propio espacio y luego se “fusionan” en una única manzana sin cambiar de volumen resulta espantosa de intentar comprender con la física newtoniana en la cabeza, pero cuando estamos hablando de energía y más aún de energía a distinta frecuencia de vibración (y sabemos que es distinta en este caso porque cada color esta ligado a una frecuencia propia), no resulta para nada complejo superponer las tres dimensiones la una a la otra y así, ocupando todas el mismo espacio en distintos niveles de existencia, resulta evidente que puedan fundirse y que sean todas exactamente lo mismo resulta aún más fácil de comprender, ya que en ultima instancia todos los colores al superponerse originan blanco, que es el de Dios. Con esta idea en mente se deduce por de fault que en realidad todas las dimensiones de colores se superponen la una a la otra y coexisten todas en un “mismo espacio”. Lo interesante de esto es que la trilogía original debe haber sido esta; blanco, plateado y dorado ya que es la forma de “poder crear desde una única alma, gestar y parir, almas individuales”, todo en ese orden, a nivel espiritual. Esa fue nuestra primera “creación”, ya que la creación del alma es previa a todas las demás.

La trilogía del amor incondicional -
La naturaleza del amor (verde manzana); “el amor es esa sensación, o corazonada, de que no importa las circunstancias que puedan estarse desarrollando alrededor se esta en el camino correcto. De alguna manera nuestra unión con ciertas personas pertenece a una realidad destinada y superior, que yace oculta bajo la realidad visible, como el bosquejo subordinado a la novela, que no se presenta a los lectores, pero guarda todas las directrices del desarrollo futuro de la novela. El amor, por tanto, es ante todo un destructor de fantasías y mentiras. Sueños bien o mal intesionados no tienen valor para el amor en cuanto son solo eso; sueños. El amor es aquel que vive en un sueño, lo materializa en la realidad y lo experimenta y lo goza en ella, sin esperar a que llegue o a que regrese. El tiempo tampoco tiene valor ante el amor, ya que como destructor de ficciones él sabe antes que nadie lo irreales que son el tiempo y el espacio y no los toma por más de lo que son, el teatro donde se desarrollan y gloriosas escenas. Si, el amor es algo que puede sonar vanidoso para quien lo tiene herido. Ese es un problema para el amor y es el hecho de que no es bueno manejando el dolor, simplemente lo acumula y lo guarda en un rincón, pensando que con su amor eventualmente lo sanara y no se le ocurre el mal que le puede causar el acumularlo.

Cuando el amor se ha visto sobre excedido, llama a la comunicación, estacionada en el 5 chakra (azul). La comunicación, también llamada voluntad, recibe es nombre del hecho de ser ella quien purifica y para limpiar una moneda de oro cuando esta tan sucia que no deja entrever su real valor, se requiere voluntad. La voluntad consiste en el “querer hacer”, querer hacer algo porque nos parece que esta bien, querer hacer algo porque confiamos que en ultimo termino todo lo que existe es energía y que aquella que parece fría o cruel en realidad es solo energía estancada, que como el agua de un estero ha dejado de fluir. Lo que el azul hace es subir la frecuencia de vibración de las zonas de baja frecuencia utilizando su propia frecuencia. Para conseguir la resonancia lo que el azul hace es vibrar sobre si mismo a la misma frecuencia, pero con más amplitud, es esta forma consigue aumentar la frecuencia de los fríos hasta convertirlos en luz blanca. El azul por tanto es el transmutador de frecuencias y por ser el único que se escucha por sobre los demás, comunicando su deseo de llevar al blanco todas las demás frecuencias (es decir, de reunificarnos con el todo, Dios, que es el nivel de conciencia del blanco) se dice que “canta” para comunicar la buena noticia. Por tanto es el color del canto y de la voz, de la resolución de conflictos.

Una vez que el azul esta activo, se produce una nueva conexión a través de él, entre el amor y el 6 chakra (violeta – lila – azul profundo (no oscuro). El violeta es el color de la belleza. Una vez que el azul, que es el color de la armonía, ha conseguido purificar la energía emerge de él el violeta, el color que “aprecia la armonía y la belleza”. Este color contemplativo es el color de los artistas (músicos, escritores y pintores) y de los psíquicos. La razón de que acompañe a los artistas y artesanos es que es el color que “disfruta” de experimentar todo cuanto es, tanto en blanco, como en el despliegue de todos los demás colores. Como todo lo quiere percibir, lo que hace es que aumenta la capacidad de percepción ordinaria de los sentidos, haciendo que quienes tienen este color exacerbado perciban la realidad un poco amplificada o distorsionada para criterio de los demás. En realidad ellos la perciban mejor que nadie, solo que no siempre son capaces de comunicarlo de manera que los demás les entiendan, por eso encuentran un nicho de expresión. El violeta aumenta los sentidos y permite “ver” tanto aquello que es superficialmente “bueno”, como aquello más profundo que es “malo” y finalmente la medula de la maldad, que es en última instancia luminosa y por tanto “perfecta” como todo lo demás. Esta confianza en la realidad (una vez alcanzada) les permite desarrollar “la incondicionalidad”. Es decir, la certeza absoluta de la bondad subyacente que rige todos los planos de existencia.

Cuando el amor, la comunicación (o purificación) y la incondicionalidad se unen en una triunión se genera aquello conocido como “amor incondicional”, que no es más que un inmenso amor que se despliega con confianza ciega sobre los demás, ya que entiende que cualquier herida que sufra por su forma de experimentar la vida será sanada y purificada por el mismo y el azul y porque sabe que todo cuanto existe, ya sea material o espiritual, vivo o muerto, no es más que una “ilusión” de la realidad ultima y verdadera, en la cual el violeta le permite ver que todo el perfecto y armónico, que todos los tiempos estas ocurriendo simultáneamente, tanto el comienzo como el final en un colosal y deslumbrante desglose de la realidad, tanto el inicio de conflictividad como la resolución de los conflictos; la realidad ultima, que yace subyacente a la nuestra es perfecta y formada solo de amor, por lo cual todos los seres son dignos de recibir amor. De esta comprensión se genera de manera natural el amor incondicional.”

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